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Mar 17

Expediente de reconocimiento de Título de Honor a Don Rafael Corbacho Díaz.

La Junta de Gobierno de esta Hermandad ha considerado, que dados los logros conseguidos y la entrega incondicional que durante tantos años ha dispensado en pro de esta Corporación nuestro Hermano D. Rafael Corbacho Díaz, abrir un expediente para el reconocimiento oficial del título de Mayordomo Emérito el cual será ratificado, si procede, por la Santa Iglesia.

Por tanto hacemos público para todos los hermanos el siguiente informe y al mismo tiempo comunicamos que siguiendo el curso de este procedimiento, se convoca a todos los hermanos mayores de dieciocho años y con un mínimo de un año de antiguedad en la Hermandad a un Cabildo General Extraordinario que se celebrará el próximo día 27 de Abril. Más adelante daremos información más detallada sobre el mismo.

EXPEDIENTE PARA EL RECONOCIMIENTO OFICIAL DE TÍTULO HONORÍFICO A NUESTRO HERMANO DON RAFAEL CORBACHO DÍAZ.

La Real, Gremial, Nacional y Marianista Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de las Aguas, Nuestra Señora de la Luz, Asociación de Discípulos de San Juan Evangelista y María Santísima de Guadalupe en Junta de Gobierno celebrada el pasado día 17 de Enero del actual, dentro del orden del día se trata el punto: Reconocimiento oficial de título honorífico a Don Rafael Corbacho Díaz.

El Señor Hermano Mayor, Don José Manuel Silva González, resalta los valores personales y su dedicación exclusiva a la Hermandad; posteriormente se somete a votación y, por consenso unánime de los presentes, además de contar con la aquiescencia insistente de nuestro Director Espiritual, Reverendo Padre Don Ignacio Sánchez Galán, se decide cursar las diligencias pertinentes para reconocer a nuestro Hermano Don Rafael Corbacho Díaz como Mayordomo Emérito de ésta su Hermandad.

Por tanto siguiendo con el protocolo de actuación en estos casos, según establece los cánones de la Iglesia, se nombra a un instructor de la causa que recae en la persona que suscribe, Don José Adolfo Roca Ramos, Señor Secretario de esta Corporación. Se procede a dar forma y curso al presente expediente que deberá, en primer lugar, ser ratificado en un Cabildo Extraordinario de Hermanos, para luego ser elevado a la Autoridad Eclesiástica competente, a través del Secretariado Diocesano para las Hermandades y Cofradías de Cádiz y Ceuta, que determinará mediante su estudio si la causa es justa y reúne todos los requisitos exigibles para conceder tal distinción, que de ser así será aprobado finalmente mediante un Decreto oficial expedido por el Ilustrísimo Señor Obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

Posteriormente nuestra Hermandad en un acto interno y público procederá a la entrega de dicho reconocimiento al Señor homenajeado.

TODA UNA VIDA DE DEDICACIÓN A LA HERMANDAD DE LAS AGUAS Y AL SERVICIO DE LA IGLESIA.

Don Rafael Corbacho Díaz nacido en Cádiz en Junio de 1.934, hombre de fe y amor al Santísimo Sacramento, comenzó muy joven su andadura cofrade en la Venerable, Real, Militar y Nacional Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Piedad y María Santísima de las Lágrimas de Cádiz donde fue hermano de fila de la misma. Al poco tiempo pasó a formar parte de la Primera Compañía Espiritual del Santo Rosario y Coro del Ave María, Venerable, Antigua e Ilustre, Lasaliana, Franciscana, Vicenciana, Pontificia y Real Archicofradía Sacramental de Nuestra Señora de la Palma Coronada, Agregada a la del Santísimo Nombre de María de la Corte de Roma y del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas donde perteneció a su Junta de Gobierno durante muchos años, ostentando el cargo de Fiscal. Llegando incluso a simultanear dicha función con la de Mayordomo en la Hermandad de las Aguas donde la Jerarquía Eclesiástica de aquel momento, a petición de altas instancias del Excelentísimo Ayuntamiento de Cádiz, redactó un decreto especial por el cual podía desempeñar dos altos puestos en distintas cofradías.

Como bien dice Él: “ porque Dios así ha querido “ fue llamado para ocuparse de la Hermandad de las Aguas cuando la misma pasaba por un periodo comprendido entre 1.958 a 1.964 de decadencia total sin vida interna propia y sin procesionar en la Semana Santa.

En el año 1.964 Don Rafael que trabajaba en los Servicios Municipalizados de Aguas y Electricidad de Cádiz fue requerido por el Señor Director de mencionado organismo, Don Juan de Dios Molina, para que se hiciera cargo de manera exclusiva de la Hermandad de las Aguas, ya que ésta corría el peligro de desaparecer.

En primer lugar, formó un grupo de colaboradores o Junta de Gobierno, entre los que cabe destacar al Señor Don José Sánchez Sanjuan, Señor Don José Cabeza Revidiego, Señor Don Rafael Villanueva Lacida, entre otros; y posibilitó que en la Parroquia de San Antonio, en aquel tiempo sede canónica, pudiera encargar un Altar debajo de la torre de mencionada Parroquia donde poder reunir a nuestros Amantísimos Titulares para rendirles culto; ya que el Santísimo Cristo se encontraba sobre la pila bautismal al igual que San Juan Evangelista, la Santísima Virgen en su Altar cada uno en un lugar diferente y por separado.

Al no existir ningún inventario de bienes, tuvo que recuperar todos los enseres que se hallaban perdidos por distintas subestaciones de la ciudad pertenecientes a los Servicios Municipalizados.

Así el manto de Nuestra Señora de la Luz apareció en el recinto interior del Cine Municipal bajo la pantalla del mismo enrollado en un rulo perfectamente envuelto y protegido por donde deambulaban ratas de grandes dimensiones. En unas reducidas y estrechas estancias donde se albergaban unos transformadores que existían en la calle Hospital de Mujeres, al fondo de un patinillo interior se encontraba el juego de jarras, la candelería completa y otros enseres. Para acceder a su interior había que cortar la luz a todo el barrio de San Lorenzo porque debido a la estrechez del mismo una persona podía ser atraída por esos convertidores de electricidad y sufrir una descarga eléctrica. En la calle Montañés se hallaba un garaje donde los empleados guardaban los carros de escalera, allí se guarecían los pasos. En la subestación de la calle Huerta del Obispo se encontraba otra partida de objetos, en la de la Segunda Aguada otro tanto y así en cada habitáculo de esta misma índole que había en la ciudad de Cádiz estaba depositado una parte de los enseres. De este modo a base de mucho trabajo, esfuerzo y tesón comenzó a resurgir la Hermandad y en la Semana Santa de 1.965 pudieron volver a procesionar nuestros Amantísimos Titulares.

Una vez ya restablecida plenamente y consolidada la Hermandad, la orden que en un principio le dieron sus superiores se fue convirtiendo en amor fraterno e incondicional a nuestros Amantísimos Titulares lo cual propició que Don Rafael trabajara todavía más intensamente para la Cofradía. Consiguió dotarla de un patrimonio más extenso y de calidad primándola de la particularidad e idiosincrasia que tiene nuestra Corporación en la ciudad de Cádiz. Su implicación y entrega fue plena hasta el punto de sufragar gastos de desplazamientos en diversas ocasiones a Sevilla para supervisar los trabajos que encargaba. Así como otras aportaciones a modo de donación.

En Diciembre de 1.970 se cerró al culto la Parroquia de San Antonio para su rehabilitación, debido a ello y a la decisión de no volver de nuevo a dicha Parroquia, Don Rafael tuvo que asumir el reto de buscar otra sede canónica. Su trámite le llevó a solicitar asilo en el Oratorio Nacional de San Felipe Neri. Por ello, muchos lo llamaron de atrevido debido a la estricta y férrea disciplina que tenía el Rector de dicho Templo, Reverendo Padre Don José Antonio Fernández Zubigaray de grata memoria en nuestra Hermandad. De este modo el primer año por temor a que el Reverendo Padre se molestara nuestros Titulares procesionaron juntos en un solo paso. Por lo tanto, esta gestión propició nuestro primer contacto y posterior relación tan estrecha con la Compañía de María. Y a lo que a día de hoy da sentido a nuestra evangelización y caminar diario en la fe de todos los hermanos de nuestra Corporación.

En los años setenta, ya recuperada la Hermandad y funcionando de manera notoria, establecidos y consolidados en el Oratorio Nacional de San Felipe Neri, Don Rafael tuvo que afrontar otra nueva dificultad; el incendio sufrido en la Casa de Hermandad, provocado por un cortocircuito de un belén. Debido a ello, además de los desperfectos ocasionados en mencionada sede, los respiraderos del paso de misterio se quemaron, quedándonos sin paso a cuatro meses de la próxima salida procesional. Por tanto se tuvo que poner a trabajar de inmediato y de manera urgente para intentar conseguir que el tallista sevillano, Señor Don Antonio Martín, pudiera realizar con tanta premura de tiempo un nuevo paso para poder desfilar en la venidera Semana Santa. Con el inconveniente de que para este mismo año mencionado Señor escultor estaba culminando el paso de San Juan Evangelista que le fue encargado para ser reemplazado por el antiguo que estaba en deplorables condiciones y que debido a ello el Discípulo Amado no pudo realizar Estación de Penitencia durante varios años. Así Don Rafael consiguió que el nuevo paso de San Juan Evangelista procesionara este mismo año y que el paso del Santísimo Cristo, del que se pudo salvar la canastilla del mismo al estar guardada en otro lugar, pudiera desfilar con el frontal totalmente acabado.

Llegados los años ochenta y con ellos la nueva etapa democrática, los tiempos comienzan a cambiar el apoyo pleno y exclusivo que dispensaba los Servicios Municipalizados de Aguas y Electricidad empieza a fallar convirtiéndose en subvenciones económicas puntuales que servían para llevar a cabo actuaciones concretas. Por tanto a Don Rafael le toca vivir otra etapa en la Hermandad difícil económicamente y con otros muchos problemas que va sorteando y sacándola hacia delante contra viento y marea. Única Hermandad en Cádiz que en estos tiempos de dificultad seguía manteniendo a los cargadores profesionales y que en muchas ocasiones tuvo que sufragar dicho gasto de su bolsillo porque la Hermandad no tenía suficientes recursos.

En otro momento de su vida un grupo de Hermanos con el afán de darle un impulso diferente a la Hermandad le propusieron a Don Rafael que ocupara el cargo de Hermano Mayor de la misma pero una vez más demostró la calidad humana, honestidad, lealtad y su amor inconmensurable en beneficio de su Cofradía que declinó a tal propuesta.

En 1.992 ejerció como Vice-hermano Mayor al tiempo que fue nombrado Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz.

Debido a esta nueva ocupación y a otras circunstancias hicieron que Don Rafael se distanciara levemente del día a día de nuestra Hermandad pero nunca sin olvidarla ni dejarla a un lado. Estando siempre a su disposición cuando era requerido para solventar cualquier dificultad. Desde su cargo en el Consejo Local siguió trabajando para su Hermandad, al igual que con las demás cofradías de Cádiz, aunque con la nuestra lo hacía con especial cariño.

Más adelante Don Rafael acaba su etapa como Presidente de mencionado organismo para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de su Señora Esposa, Doña Josefa Trujillo Sanz, que debido a su enfermedad tuvo que atender de ella de manera exclusiva.

Debido a los designios de la vida le sobrevino el fallecimiento de Doña Josefa, lo cual resultó una grandísima pérdida, una ofuscación en la vida de nuestro Hermano pues ambos estaban muy unidos y se profesaban un cariño mutuo.

Del mismo modo que Don Rafael veneraba a sus Amantísimos Titulares, Doña Josefa ejerció el mismo amor incondicional. Fue durante muchos años Camarista de Nuestra Señora de la Luz. El día que falleció lo hizo bajo un cuadro con la foto de Nuestra Titular. Don Rafael vive en el convencimiento de que su Señora Esposa está al lado de Nuestra Santísima Virgen.

A día de hoy, Don Rafael sigue vinculado y trabajando para la misma; la última tarea que le fue encomendada que llevó a cabo con orgullo y en buen término fue un antiguo anhelo de la Hermandad de incluir en el título de la misma el de María Santísima de Guadalupe. Diligencia que elaboró con éxito.

En estos últimos tiempos, ha realizado diversas donaciones que para Don Rafael tienen un alto valor sentimental al haber pertenecido a su Señora Esposa y que ha sido su intención de que queden junto al corazón de Nuestra Señora de la Luz. Además de otras ofrendas de enseres que carecía nuestra Hermandad debido a los tiempos tan difíciles que corren, los cuales Don Rafael iba conociendo de su carencia y de manera altruista iba depositando para nuestra cofradía.

En los años noventa como Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz alcanzó muchos logros importantes para las cofradías de Cádiz y para la Santa Iglesia.

Cabe destacar entre ellos, la apertura al público de la Santa Iglesia Apostólica Catedral y que así las hermandades de nuestra ciudad pudieran entrar en su interior para realizar la Estación de Penitencia.

Además de darle a la Semana Santa de Cádiz un nuevo impulso que significara un paso hacia delante para dignificarla. Consiguiendo que las hermandades adquirieran el verdadero sentido religioso de espiritualidad desde la información, la caridad y la formación cofrade. Orientó su trabajo con vista hacia la formación de la juventud como futuros cofrades comprometidos que serán los nuevos dirigentes de nuestras cofradías gaditanas. En definitiva propició para todas las Hermandades, como bien hizo con las Aguas, dirigir el mundo cofrade de nuestra ciudad sobre las directrices que marca la Iglesia actual, sin olvidar las tradiciones y dando testimonio de fe y vida cristiana como asociaciones de verdaderos hermanos.

Durante su larga trayectoria como Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías recibió del Ayuntamiento de Cádiz y de manos de la Excelentísima Señora Alcaldesa, Doña Teófila Martínez Sainz, la medalla de oro de la ciudad de Cádiz, a dicha institución en reconocimiento a los más de cien años de existencia de este órgano cofrade en pro de la Semana Santa gaditana.

Es una persona muy querida, amable y servidor muy versada en asuntos cofrades. De ahí que en innumerables ocasiones haya recibido muchos homenajes personales provenientes de diferentes hermandades y de otras instituciones tanto de la provincia como fuera de ella. Igualmente ha llevado a cabo conferencias, ponencias, seminarios, presentaciones, etc… en los que siempre ha llevado a gala su pertenencia a la Cofradía de las Aguas.

En definitiva es un orgullo y un honor para el Señor Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de esta Real, Gremial, Nacional y Marianista Hermandad emprender esta causa que no dejamos de reconocer que se debería de haber realizado mucho tiempo antes.

Como según decía su difunta Esposa en la habitación donde guardaba todos los homenajes, distinciones y recuerdos faltaba el de la Hermandad de las Aguas.

Por tanto es nuestro único deseo que este reconocimiento sea un tributo hacia su persona ya que gracias a su esfuerzo, dedicación y compromiso esta Cofradía es lo que es y sigue escribiendo su historia.

Al mismo tiempo es una honra estar en el convencimiento que Don Rafael Corbacho siempre está y estará al servicio de ésta su Hermandad en una entrega total sin condiciones.

Que el Santísimo Cristo de las Aguas, Nuestra Señora de la Luz y San Juan Evangelista lo bendiga por siempre.